
Film de Fritz Lang
La acción se desarrolla en el año 2026. La ciudad de Metrópolis tiene dos niveles. En su profundidad guarda un mundo oscuro y casi infernal habitado por trabajadores semejantes a robots, condenados a servir de máquinas.
En la superficie, los edificios se elevan hacia el cielo en un entrelazamiento de vistas aéreas que conforman su arquitectura. Allí se expande una ciudad paradisíaca llamada "Club de los Niños", dedicada a los deportes y placeres, lugar reservado a un pequeño número de privilegiados, entre ellos Freder Fredersen, el hijo de John Fredersen, señor de Metrópolis.
Freder encuentra un día a María, quien ha llegado para mostrar la ciudad de los jardines suspendidos a los niños de los obreros. Inmediatamente fascinado por ella, parte en su búsqueda hacia los subsuelos de Metrópolis, donde descubre con estupor las condiciones monstruosas en las que viven los obreros. Se dirige a su padre para informarle lo que ha visto.
John Fredersen es informado por Gret, su lugarteniente, que los planes secretos han sido descubiertos en los bolsillos de los obreros víctimas de las máquinas, y despide sin piedad a su segundo, Josaphat, por no haberlo prevenido a tiempo. Freder toma partido por Josaphat y va a reunirse con los obreros en las profundidades. Toma el lugar de un obrero, carga una máquina-reloj que se levanta delante de él.
El señor de Metrópolis se presenta ante el sabio Rotwang y descubre un busto que representa a Hel, su esposa, quien murió al dar a luz a su hijo Freder. Rotwang construyó el robot apasionado por esa mujer, que en su momento lo había abandonado por Fredersen. Informado por Rotwang que los planes secretos se encuentran en las catacumbas, se dirigen juntos hacia ellas. Allí asisten sin ser vistos a una reunión de obreros, en la cual María trata de calmar los ánimos anunciando la llegada de un mediador representante del corazón, encargado de unir el cerebro y las manos y de poner fin a esta nueva Babel que es Metrópolis. Ella reconoce en Freder a ese mediador.
John Fredersen ordena a Rotwang darle a Hel las facciones de María que deberá impulsar a los obreros a la revuelta, legitimando así una represión violenta. Rotwang encierra a la joven junto a él para otorgarle al ser-máquina su apariencia, luego va a presentar su criatura en el cabaret de Yoshiware. La falsa María, seductora perversa, siembra la discordia y se aplica a destruir la fe en el mediador. Ella impulsa a los obreros de Metrópolis contra su señor exhortándolos a destruir las máquinas responsables de sus desgracias. Freder se hace linchar intentando demostrar a los obreros que ellos no están ante la verdadera María.
Los obreros se dirigen en masa hacia la máquina-corazón y la destruyen, inundando bajo las aguas la ciudad de las profundidades.
María que ha podido escapar de Rotwang, logra, con la ayuda de Freder y de Gret, poner en seguro a todos los niños conduciéndolos al "Club de los Niños".
Convencidos de haber perdido a todos sus hijos, los obreros, impulsados por Gret, se vuelven contra la falsa María y la queman en una hoguera. Rotwang, enloquecido, persigue a María hasta la catedral. Freder se lanza en su ayuda. La lucha entre Freder y Rotwang sobre los techos del edificio, termina con la caída mortal de este último.
Freder, finalmente, puede jugar su rol de mediador y reconcilia a su padre con el representante de los obreros uniendo sus manos.
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